San Telmo suma un nuevo espacio dedicado al cruce entre arte contemporáneo, diseño de autor y arquitectura. El viernes 29 de mayo abre sus puertas Tacuarí 1080, una plataforma creativa de más de 360 metros cuadrados que llega a Buenos Aires de la mano de Subsuelo, galería de arte con base en Rosario, y Darkhaus, estudio de diseño e interiorismo nacido en la misma ciudad.
El proyecto condensa una escena que viene creciendo por fuera del circuito porteño tradicional y que ahora desembarca en CABA con sede propia. En tres plantas, el espacio reúne salas de exhibición, trastiendas abiertas, oficinas, piezas de mobiliario, objetos de autor, presentaciones, conversatorios y propuestas pensadas para activar nuevas formas de encuentro entre artistas, diseñadores, coleccionistas y público general.
Una casa expandida para mirar arte y diseño de otra forma 🏛️
Antes de convertirse en Tacuarí 1080, el edificio había permanecido cerrado durante varios años y funcionado como oficina de monitoreo, con una estructura cargada de cables, pantallas y divisiones internas. La intervención implicó vaciar, ordenar y transformar el espacio para darle una nueva lógica de circulación, donde la escalera funciona como eje rector y corazón del recorrido.
La decisión arquitectónica no fue menor. En lugar de pensar una gran sala blanca, el proyecto trabaja con distintos niveles, pasajes y escalas. El visitante sube, baja, entra en ambientes, se cruza con obras, mobiliario y objetos en situaciones que remiten más a una casa posible que a una galería distante.
Ese gesto también define una posición. Tacuarí 1080 busca acercar el arte a públicos que quizás no se reconocen dentro del circuito tradicional, pero sí se vinculan con el diseño, la arquitectura o los modos de habitar. Una persona sensible a una pieza de mobiliario puede encontrar ahí la puerta de entrada a una obra. Y una obra puede empezar a pensarse dentro de una escena cotidiana sin quedar reducida a decoración.
Subsuelo y Darkhaus, una alianza nacida a orillas del Paraná 🌊
La llegada de Tacuarí 1080 a Buenos Aires parte de una colaboración sostenida entre dos proyectos rosarinos. Subsuelo, con la dirección de Daniel Pagano y Daniel Andrino, trabaja desde dos programas complementarios: Subsuelo Contemporáneo y Subsuelo Moderno. Su misión combina el acompañamiento a artistas actuales con la investigación y puesta en valor de artistas modernos rosarinos.
Darkhaus, fundado en 2010 por Nerina Pizzarotti y Silvia Cagnone, desarrolla proyectos de diseño e interiorismo de distintas escalas, con foco en materiales, terminaciones y piezas con sello de autor. Sus objetos de mobiliario cuentan con el Sello Buen Diseño y forman parte de una mirada que entiende el diseño como herramienta de identidad, no como agregado superficial.
En Tacuarí 1080, ambas trayectorias se encuentran para plantear una pregunta concreta: cómo hacer convivir obras, objetos, arquitectura y circulación comercial sin perder espesor cultural.
Oniria, el primer universo conceptual del espacio 💭
La primera activación del espacio se organiza alrededor de Oniria, un concepto que toma el sueño, la memoria, el deseo, la fantasía y el inconsciente como territorio de trabajo. La idea aparece como una forma de leer tanto las obras como los objetos, pero también como una manera de revisar la historia de ambos proyectos.
El eje onírico permite reunir materialidades que se transforman, objetos que parecen animarse, paisajes reconocibles que derivan en escenas extrañas y piezas que trabajan con el recuerdo, el cuerpo y la imaginación. También habilita una lectura menos ansiosa del tiempo artístico: no todo tiene que ser obra recién producida para tener vigencia.

Desde la curaduría de Analía Solomonoff, la propuesta revisa producciones de distintos momentos de los artistas. Algunas obras tienen años de existencia, pero llegan por primera vez a Buenos Aires o encuentran otra lectura dentro de este nuevo contexto. La operación corre el foco de la novedad entendida como estreno permanente y recupera la potencia de volver a mirar.
“Trabajamos de manera estratégica para fomentar el talento, generar comunidad y cultivar proyectos que activen la producción reflexiva, crítica y sensible”, señala Analía Solomonoff, a cargo de la propuesta curatorial.
Artistas rosarinos, contemporáneos e históricos en diálogo 🎨
La programación de Tacuarí 1080 incluye obras de más de 20 artistas contemporáneos, en su mayoría vinculados a Rosario. Entre los nombres destacados aparece Rubén Baldemar (1958–2005), artista rosarino que atravesó los primeros años noventa de la plástica argentina con una posición singular frente a los productos culturales de su época.
Baldemar decidió dejar de exhibir durante casi diez años, gesto que lo ubicó dentro de una zona de artistas que trabajaron desde los márgenes y desde allí contribuyeron a abrir otras formas de expresión estética. Su presencia en la programación funciona como parte del interés de Subsuelo por revisar artistas modernos rosarinos y ponerlos en tensión con producciones actuales.
También se verán obras de artistas como Daniela Arnaudo, Alicia Nakatsuka y Ainelén Bertotti Burket, entre otros nombres del programa de la galería. La intención es que el espacio no se lea como una muestra cerrada, sino como una plataforma donde los artistas puedan estar representados en distintas instancias del recorrido.
Diseño de autor, mobiliario y objetos con identidad 🪑
Darkhaus llega a Tacuarí 1080 con una selección de piezas de autor y nuevos lanzamientos. Entre ellos se destaca Cauce, la silla diseñada por Franco Chimento, una pieza que toma la relación entre Rosario y el río Paraná y la traduce en lenguaje arquitectónico. Con líneas puras y estructura de madera de lenga, la silla piensa el mobiliario como elemento central del espacio cotidiano.
También se presenta Ming, un bar diseñado por el equipo de Darkhaus que puede funcionar como bar de cócteles, mueble de guardado o coffee station. La pieza toma referencias del art déco y de cierta nostalgia de los años ochenta, con una presencia fuerte dentro del espacio.
Otro de los lanzamientos es la familia de mobiliario Oniria, mesas inspiradas en el brutalismo arquitectónico y en el Monumento a la Bandera. Las piezas evocan el mármol travertino del monumento, con bases espejadas o en resina moldeada que replican el gesto del hito rosarino frente al río Paraná.
Entre los diseñadores representados por Darkhaus se encuentran Weplight, La Feliz, Cúmulo y RIES, además de piezas propias del estudio.
Arte, arquitectura y mercado en una misma conversación 🧩
Uno de los puntos más interesantes del proyecto es su lectura sobre el presente del diseño y del arte en relación con los espacios habitados. En la presentación del espacio, el equipo señaló que desarrolladores, arquitectos y públicos vinculados al diseño empiezan a comprender que el arte ya no aparece únicamente como ornamento, sino como una herramienta para construir identidad.
La escena todavía necesita mediación. El mercado del arte puede resultar cerrado, con códigos poco accesibles para quienes se acercan por primera vez. Tacuarí 1080 trabaja justamente sobre esa distancia: explicar, abrir, mostrar cómo una obra puede convivir con una pieza de diseño, cómo puede entrar en una cocina, en una oficina, en una casa, sin perder complejidad.
La propuesta también tensiona un prejuicio frecuente: la idea de que una obra tiene que combinar con el sillón. El espacio busca romper esa lectura decorativa y pensar la convivencia entre arte y diseño desde otra sensibilidad, donde los objetos puedan contar historias, traer recuerdos y activar otras formas de relación con lo cotidiano.

Una plataforma con dirección curatorial y mirada de escena 🔎
La curaduría está a cargo de Analía Solomonoff, curadora y gestora cultural que fue subdirectora de la Sala de Arte Público Siqueiros y La Tallera en México, dirigió el Museo Rosa Galisteo en Santa Fe y actualmente dirige el Programa NODO de la Cámara Argentina de Galerías de Arte Contemporáneo.
Su trabajo en Tacuarí 1080 permite ordenar una propuesta que nace de varias capas: la trayectoria de Subsuelo, el universo de Darkhaus, la escena rosarina, la llegada a Buenos Aires y el desafío de construir un espacio que pueda funcionar como galería, showroom, plataforma de pensamiento y lugar de encuentro.
En palabras de Daniel Pagano, el desembarco en Buenos Aires condensa “la vocación de promover una nueva escena que fortalezca vínculos y ecosistemas de intercambios”.
Información para visitar 📍
Dirección
Tacuarí 1080, San Telmo, CABA
Días y horarios
Jueves a sábados, de 14 a 19 hs

