Antes de convertirse en una figura fundamental del arte argentino de los años 90, Jorge Gumier Maier había encontrado su lugar en el activismo gay, las revistas independientes y el underground porteño. Su trayectoria atravesó algunas de las transformaciones culturales más significativas de la posdictadura argentina, desde las primeras organizaciones por los derechos de las disidencias sexuales hasta la aparición de una nueva generación de artistas que cuestionó las jerarquías del circuito institucional.
Colección Amalita inauguró Jorge Gumier Maier. La diferencia, una exposición con curaduría de Francisco Lemus que recorre la vida y obra del artista, activista y curador argentino, nacido en Buenos Aires en 1953 y fallecido en 2021. La muestra reconstruye su trayectoria desde finales de los años setenta hasta sus últimos años, a través de obras provenientes de colecciones públicas y privadas, documentos, publicaciones y materiales de archivo que permiten comprender su influencia en la cultura argentina.
El proyecto incluye una importante sección documental curada por Paola Vega, con fondos hasta ahora poco conocidos, y recupera las distintas facetas de una figura que convirtió la diferencia en una posición ética, artística y política. Su trabajo como curador de la Galería del Centro Cultural Ricardo Rojas, su participación en el movimiento gay y sus investigaciones sobre la abstracción, el ornamento y los materiales cotidianos forman parte de un mismo recorrido.
El activismo gay y la cultura underground de los años 80 🏳️🌈
A comienzos de la década de 1980, Gumier Maier integró el Grupo de Acción Gay (GAG), una de las experiencias de activismo más radicales de la posdictadura argentina. El colectivo surgió en un contexto en el que la recuperación democrática ampliaba las posibilidades de organización política y cultural, aunque persistían la discriminación y las detenciones arbitrarias hacia las minorías sexuales.
El GAG formaba parte de una escena en la que intelectuales, profesionales, militantes y artistas se encontraron alrededor de la defensa de las libertades individuales. Las redacciones independientes, los espacios nocturnos y el underground porteño se convirtieron en ámbitos de intercambio y producción cultural, donde comenzaban a elaborarse nuevas formas de representación de las identidades disidentes.
La exposición recupera el pensamiento de Gumier Maier mediante sus textos publicados en El Porteño y Cerdos & Peces, además de ejemplares de Sodoma, la revista que editó junto con otros integrantes del GAG entre 1984 y 1985.
La sección también reúne documentos de agrupaciones pioneras en la lucha por los derechos de las minorías y las libertades individuales, junto con dibujos tempranos del artista que circularon en Estados Unidos. Estos materiales permiten reconstruir una historia cultural que excede el ámbito local y conecta las experiencias de resistencia de la Argentina con otros movimientos internacionales.
En palabras de Francisco Lemus, curador de la exposición
“Pensar hoy a Gumier Maier es poner en valor una trayectoria que se forjó en el horizonte de libertad que se amplió progresivamente con el regreso de la democracia en la Argentina. Es también indagar en los años germinales de la diversidad sexual como representación y discurso de fuerte impacto en la cultura, tal como la concebimos en la actualidad”.
La Galería del Rojas y una nueva escena del arte argentino 🎨
En 1989, Gumier Maier asumió la dirección de la Galería de Artes Visuales del Centro Cultural Ricardo Rojas, un espacio que terminaría ocupando un lugar central en la historia del arte argentino contemporáneo. Entre 1989 y 1996 desarrolló un programa curatorial que dio visibilidad a artistas provenientes de las periferias culturales y del circuito underground, muchos de los cuales todavía no habían encontrado lugar en las instituciones oficiales.
Las exposiciones que organizó reunían obras de pequeño formato, materiales precarios, técnicas manuales y referencias a la vida cotidiana. En ellas aparecían experiencias asociadas con la cultura gay, el regreso de la democracia y una escena atravesada por la emergencia del sida. La sensibilidad compartida por aquellos artistas comenzó a modificar las discusiones sobre qué podía considerarse arte y cuáles eran los materiales, temas y lenguajes que merecían atención institucional.
Mientras una parte del circuito artístico buscaba integrarse a tendencias internacionales, Gumier Maier defendía prácticas construidas desde experiencias personales, afectivas y territoriales. Su actividad curatorial estuvo marcada por la solidaridad, el cuidado y la posibilidad de crear espacios donde artistas con trayectorias y procedencias diversas pudieran desarrollar su trabajo.
Lemus señala una dimensión fundamental de aquella escena.
“Los principales artistas que promovió Gumier Maier provenían de las clases trabajadoras y de las periferias culturales. Muchos eran gay y muchas eran mujeres, y su lugar en los ochenta era el underground, no las salas de exhibición. Fue esa diferencia la que valoró e impulsó desde sus escritos y polémicas”.
La exposición reconstruye esta etapa mediante documentos vinculados con exhibiciones y debates que marcaron el período. Entre ellos se encuentran El Rojas presenta: Algunos artistas, realizada en el Centro Cultural Recoleta en 1992 y co-curada con Magdalena Jitrik, y el seminario ¿Al margen de toda duda?, organizado en el Rojas en 1993.
Ambas experiencias alimentaron las discusiones sobre el llamado “arte light”, una denominación que acompañó parte de la recepción crítica de la producción artística de los noventa. Los debates alrededor de ese término revelaron tensiones entre las tradiciones del arte argentino y las prácticas que reivindicaban el placer visual, los materiales domésticos y la dimensión personal de la creación.
El modelo doméstico y la libertad de crear fuera de las jerarquías 🧩
Entre 1989 y 2003, Gumier Maier desarrolló en sus escritos una concepción del arte que denominó “modelo doméstico”. Sus ideas cuestionaban las jerarquías que separaban la producción artística de otras formas de creación cotidiana y reivindicaban el valor de los saberes minoritarios, las experiencias personales y los vínculos afectivos.
En este pensamiento, la práctica artística estaba vinculada con la libertad de hacer, con el placer de producir y con la capacidad de encontrar belleza en materiales y objetos que podían quedar fuera de las valoraciones tradicionales del campo cultural. La dimensión doméstica aparecía como un territorio desde el cual construir otras relaciones con las obras y sus autores.
Uno de los textos fundamentales de esta posición fue El Tao del arte, publicado en 1997, que marcó el cierre de su gestión curatorial y pasó a integrar la historia de los manifiestos del arte argentino.
“Que el arte como la vida no conduzca a ninguna parte es la razón de nuestra libertad, la posibilidad de nuestra salvación”.
Jorge Gumier Maier, El Tao del arte (1997)
La exposición recupera esa forma de comprender la producción cultural para volver a mirar su influencia en la escena contemporánea. La libertad creativa, la resistencia a las clasificaciones rígidas y la valoración de las diferencias atraviesan tanto su trabajo curatorial como su propia obra artística.
Fórmica, perlas y maderas del río en la abstracción de Gumier Maier 🪵
La trayectoria artística de Gumier Maier ocupa un lugar central en la exposición. Su producción abstracta desarrolló un lenguaje personal a partir de la geometría, el ornamento y la experimentación con materiales encontrados, entre ellos fórmicas, estampados, perlas y maderas recogidas del río.
Estas obras establecen relaciones con las vanguardias del arte moderno argentino, aunque sus referencias también proceden de un universo visual próximo a la vida urbana. Los murales de edificios, los locales comerciales, la vestimenta y el diseño forman parte de una sensibilidad que traslada al arte elementos presentes en los espacios cotidianos.
Las composiciones combinan colores suaves y vibrantes, formas geométricas, búsquedas escultóricas y una marcada presencia decorativa. La exageración del ornamento y el interés por aquello que podía ser considerado de “mal gusto” se convirtieron en componentes de su lenguaje, en diálogo con sus cuestionamientos a las jerarquías culturales.
La selección de obras provenientes de colecciones institucionales y privadas permite observar sus investigaciones sobre la geometría y el espacio, junto con los cambios que atravesó su práctica artística a lo largo de distintas décadas.
El Delta del Paraná y una nueva relación con la naturaleza 🌸
Desde comienzos de los años 2000, Gumier Maier comenzó a vivir en una casa del Delta del Paraná. Ese cambio de entorno marcó una nueva etapa en su producción, con una presencia creciente de dibujos, collages, flores y motivos decorativos.
La naturaleza y las actividades cotidianas adquirieron protagonismo en obras de pequeño formato, realizadas con una libertad gestual diferente de la organización formal que había caracterizado buena parte de sus composiciones abstractas anteriores.
El recorrido de Colección Amalita dedica un espacio especial a esta etapa, donde dibujos y pinturas dialogan con documentos de sus exposiciones durante la primera década de los años 2000. La selección permite seguir su producción hasta los últimos años de su vida.
Para Lemus, el retiro al Delta fue también una manera de llevar a la práctica las ideas que Gumier Maier había defendido durante su trayectoria como curador.
“El retiro al Delta del Paraná fue la oportunidad de poner en práctica las ideas que había pregonado como ideólogo del arte de los noventa. Crear como puro goce, encontrar belleza en todas partes, borrar distinciones, atender tanto a los artistas como a quienes producen a escala doméstica, evadir las agendas globales y las tendencias. Habitar la diferencia. Volverse ininteligible en un mundo que necesita categorías”.
Francisco Lemus, curador de la exposición
Los archivos que reconstruyen una historia cultural de la posdictadura 📂
Una de las dimensiones más importantes de La diferencia es su investigación documental, desarrollada por Paola Vega. La sección reúne videos con testimonios, fotografías, dibujos, afiches, catálogos, invitaciones y publicaciones que permiten reconstruir las distintas etapas de la trayectoria de Gumier Maier.
Los materiales recuperan la actividad del artista y curador, su participación política y sus vínculos con otros protagonistas de la escena cultural argentina. También dan lugar a una dimensión afectiva de su archivo, formada por recuerdos, testimonios y experiencias compartidas con colegas y amigos.
La documentación permite observar cómo se construyeron espacios de producción artística durante la transición democrática y los años posteriores. Las revistas, las exposiciones y las redes de colaboración dan cuenta de una escena donde el arte, el activismo y las relaciones personales estaban profundamente vinculados.
Según explica Vega
“A partir del trabajo con fondos documentales, la exposición ilumina el lugar central de Jorge Gumier Maier en la escena cultural argentina. A través de videos con testimonios, dibujos, afiches, catálogos y fotografías, la exposición recorre distintas facetas de su archivo: el del artista, el del activista, el del curador, y el afectivo, que deja en la memoria de sus colegas”.
La investigadora recupera además una frase que Gumier Maier solía repetir y que llegó a escribir en las paredes de su taller.
“Ceder, detenerse, persistir”.
Vega propone recuperar esas palabras como una forma de aproximarse a sus documentos, prestando atención a los detalles, las relaciones que contienen y las memorias que todavía pueden reconstruirse a partir de ellos.

Un catálogo bilingüe para ampliar la investigación sobre su legado 📚
La exposición está acompañada por un catálogo bilingüe editado por Laura Hakel, que reúne ensayos especialmente encargados para el proyecto y fuentes documentales de época. El diseño editorial estuvo a cargo de Cecilia Szalkowicz y Gastón Pérsico, mientras que el diseño museográfico de la muestra fue realizado por Estudio Karina Kreth.
La publicación amplía el trabajo desarrollado en sala y permite profundizar en las diferentes etapas de Gumier Maier, con una perspectiva que contempla su producción artística, su intervención en los debates culturales de los años noventa y sus experiencias de activismo durante la recuperación democrática.
El proyecto forma parte del programa curatorial de Colección Amalita, orientado a investigar y difundir el legado artístico e intelectual de figuras que contribuyeron a redefinir el canon del arte argentino durante los años noventa.
La diferencia como forma de entender el arte argentino 🖼️
Jorge Gumier Maier. La diferencia permite reconstruir un período decisivo de la cultura argentina a través de la trayectoria de uno de sus protagonistas. Los materiales de archivo recuperan las discusiones sobre sexualidad, democracia y representación que atravesaron los años ochenta, mientras que sus exposiciones en el Rojas muestran cómo esas experiencias encontraron lugar dentro de las artes visuales durante la década siguiente.
Sus obras abstractas, los objetos realizados con materiales cotidianos y la producción desarrollada en el Delta completan el recorrido de un artista que sostuvo su interés por el ornamento, el placer de crear y la libertad de trabajar fuera de categorías establecidas.
La muestra también permite reconsiderar la influencia de Gumier Maier en la formación de una escena artística que incorporó otras procedencias sociales, identidades, materiales y formas de sensibilidad. Su legado permanece en las obras y documentos reunidos, pero también en las posibilidades que abrió para quienes encontraron en el arte un espacio donde desarrollar sus propias diferencias.
Información para participar y visitar 📌
Jorge Gumier Maier. La diferencia
📍 Colección Amalita – Olga Cossetini 141
📅 Octubre 2026 – marzo 2027
Curaduría
Francisco Lemus
Curaduría documental
Paola Vega
Catálogo bilingüe
Edición de Laura Hakel, con diseño de Cecilia Szalkowicz y Gastón Pérsico
Diseño museográfico
Estudio Karina Kreth




