El fotógrafo Senderowicz y la invención visual de la modernidad argentina

La fotografía de moda y la publicidad no solo acompañaron los cambios culturales de la Argentina de mediados del siglo XX. En muchos casos, los anticiparon. La muestra Soñarse modernos, dedicada a la obra de Boleslaw Senderowicz, permite revisar cómo una generación de imágenes ayudó a construir la idea de modernidad, glamour y progreso en un país que miraba al futuro desde la cámara.

La exposición se presenta en la FotoGalería Sara Facio y propone un recorrido por la producción de uno de los fotógrafos más originales de la moda y la publicidad argentina entre las décadas de 1950 y 1960, un período clave en la consolidación de una nueva cultura visual urbana.

Una reapertura que vuelve a poner el foco en la fotografía 🕰️

La muestra reabre el martes 3 de febrero y puede visitarse de martes a domingos, de 14 a 20 hs, con entrada libre y gratuita, en la sede del Teatro San Martín sobre la avenida Corrientes. El acceso sin costo refuerza el carácter público del proyecto y permite acercarse a un archivo que forma parte del patrimonio visual del país.

Lejos de una retrospectiva nostálgica, el recorrido invita a leer estas imágenes desde el presente, entendiendo cómo dialogan con debates actuales sobre moda, representación, consumo y construcción de identidad.

Un fotógrafo formado entre el oficio y la intuición 🌍

Senderowicz nació en 1922 en Lodz, Polonia, y emigró con su familia a Buenos Aires en 1925. Se formó como fotógrafo de manera autodidacta mientras estudiaba Bellas Artes en la Escuela Manuel Belgrano. En sus comienzos, la fotografía fue ante todo un medio de subsistencia. Con el tiempo, ese oficio se transformó en un lenguaje personal cada vez más sofisticado.

A lo largo de más de cuatro décadas de trabajo, se consolidó como una figura central de la modernidad argentina, dejando una producción que hoy funciona como documento insoslayable de los gustos, aspiraciones y códigos estéticos de la sociedad de posguerra.

La moda como escena y no como fondo 🎭

Desde sus primeros trabajos como fotógrafo en el Teatro del Pueblo, Senderowicz entendió la fotografía como una puesta en escena. Esa concepción se profundizó en sus imágenes de moda, realizadas en un momento clave: el surgimiento del prêt-à-porter y la expansión de la sociedad de consumo.

Sus modelos no posaban en estudios neutros ni en escenarios idealizados. Aparecían en calles, fábricas, turbinas de avión o paisajes industriales, interpretando el glamour desde el contraste. Esa tensión entre elegancia y entorno cotidiano generaba un efecto de extrañamiento que se convirtió en una de las marcas distintivas de su obra.

Publicidad, industria y modernización del país 🏭

El entorno elegido para muchas de sus producciones no era casual. Senderowicz fotografió moda en espacios emblemáticos del desarrollo industrial argentino de posguerra, como la fábrica de IKA, instalaciones vinculadas a YPF o estructuras tecnológicas asociadas al progreso.

Hacia fines de los años sesenta, su estudio se volvió pionero de la fotografía publicitaria. Instaló el primer laboratorio color en Buenos Aires y desarrolló campañas que rompieron con la literalidad del producto, apostando a una construcción visual más conceptual y narrativa.

Revistas, celebridades y un estilo propio 📸

Sus producciones para la revista Claudia, de Editorial Abril, y su trabajo para la Maison Jacques Dorian delinearon un estilo singular, donde la sofisticación del género dialogaba con el humor y la ironía. Un tono pensado para una lectora culta, urbana y moderna, que encontraba en esas imágenes una proyección aspiracional.

En paralelo, desarrolló una extensa producción publicitaria para agencias como Gowland o Yuste, y retrató a figuras del espectáculo como Susana Giménez, Nacha Guevara y Ante Garmaz, consolidando su presencia en el imaginario popular.

Experimentación y legitimación de la fotografía como arte 🧪

Más allá del circuito comercial, Senderowicz desarrolló una sólida producción experimental. El enmascaramiento, el montaje de negativos, el retoque y la manipulación de laboratorio se convirtieron en recursos poéticos que ampliaron las posibilidades expresivas del medio.

Esa búsqueda se profundizó en La Carpeta de los Diez, grupo que integró junto a colegas como Annemarie Heinrich, desde donde impulsaron una reflexión crítica sobre el dispositivo fotográfico y contribuyeron a legitimar la fotografía como una práctica artística autónoma.

Una muestra para entender cómo se soñó la modernidad ✨

“Soñarse modernos” permite entender cómo la fotografía de moda y la publicidad no solo reflejaron una época, sino que ayudaron a imaginarla. Las imágenes de Senderowicz construyen un relato donde el país se piensa contemporáneo, industrial, elegante y en diálogo con el mundo.

El proyecto cuenta con el apoyo de la Embajada de la República de Polonia en Buenos Aires, con fondos de la Cancillería polaca destinados al acompañamiento de la colectividad polaca en el exterior.

Compartir en

Suscribite al newsletter

¡Listo, ya estás en la lista! Ey, algo salió mál. Intentalo de nuevo.

Últimas entradas